¿Qué hay más allá de la muerte?

A pesar de los agoreros vaticinios de los materialistas más allá de la muerte no nos espera la nada, sino el Todo.

La Vida desborda la forma

La vida humana es una contracción de la Vida plena en una forma biológica o, dicho de otro modo, es el colapso de lo eterno en una apariencia mortal.

La Vida desborda por completo cualquier forma que adopte. Como seres conscientes tenemos el privilegio de poder experimentar tal desbordamiento.

La muerte del yo

Lo que conocemos como iluminación es, precisamente, el reconocimiento de ese desbordamiento.

El recuerdo de nuestra auténtica identidad, nos permite ver la muerte, tan sólo, como el fin de esa otra identidad virtual que es la persona.

Más allá de la muerte del ego

Cuando se trasciende el ego queda expuesta la Vida a su propia naturaleza ilimitada.

Sólo entonces es posible entender que no existe, de hecho, la muerte del individuo, puesto que el individuo nunca ha existido más que como una creación de la mente.

El ego es la resistencia que impide a la Vida fluir como una entidad biológica. Por este motivo, nos vemos privados de la alegría de vivir desde la certeza de pertenecer al flujo eterno del Ser.

A cambio, el yo personal, nos permite gestionar las complejas sociedades humanas de una forma, más o menos, efectiva.

Más allá de la muerte biológica

No existe una transición de algún ente incorpóreo del estado de existencia biológica a otra espiritual. Por lo tanto, no hay reencarnación, ni resurrección de la carne.

El individuo es biológico, por eso, cuando la forma biológica desaparece, de igual modo, desaparece todo rastro de individualidad.

Así mismo, cuando el cuerpo muere, muere con él toda existencia ligada al tiempo.

La Vida Eterna

En Dios quedan resueltos todos los aspectos del ser, es decir, en la divinidad desaparece cualquier resistencia que la Vida crea en su despliegue de la multiplicidad.

Por lo tanto, cuando la forma humana – orgánica y temporal – desaparece, se libera la divinidad de sus autolimitaciones y, entonces, retorna al presente eterno.

Por ello, podemos decir que la muerte es la autoafirmación de la Vida.

No obstante, la vida humana es la exaltación de la multiplicidad de la naturaleza y debemos percibirla como un privilegio y una oportunidad única y preciosa para aportar nuestras mejores cualidades al mundo y a los demás.

Aviso importante: los textos de esta web no deben tomarse como consejos ni, mucho menos, como algún tipo de terapia o sustituto de ella, sino como mera literatura o, en todo caso, como un aporte para vivir más plenamente. Si necesitas ayuda psicológica, por favor, consulta a un profesional de la salud.

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