La búsqueda de la felicidad


«Dónde estabas tú cuando afiancé la tierra?»

Job 38, 4

La búsqueda de la felicidad y el sentido

La falta de sentido de la vida nos produce una nebulosa sensación de insatisfacción y nos empuja a una incesante búsqueda de felicidad.

Solemos achacar esa sensación de insatisfacción a las circunstancias personales e, incluso, llegamos a culpar a otros por nuestra infelicidad.

No obstante, la sensación de falta de plenitud en nuestras vidas, tiene una raíz más profunda.

En el mundo moderno de materialismo burdo y explicaciones a la carta, prescindimos de la idea de un creador que le dé un propósito al todo.

El yo individual, la persona como medida de todas las cosas, se ve capaz de darle un sentido a su vida, aunque no pueda explicar, ni siquiera, cómo llegó a habitar su propio cuerpo.

Las expresiones: «darle sentido a mi vida» o «no encuentro el sentido a la vida», son recurrentes en las consultas de los psicólogos.

Incluso existe una corriente filosófica que trata de utilizar la filosofía como una terapia, convirtiéndola en una especie de psicoterapia alternativa.

Causas que impiden a la persona darse un sentido

El individuo -como unidad biológica- y la persona -como entidad social- no pueden darse sentido a sí mismos por dos motivos principalmente:

  • El individuo nace a un mundo ya construido, un mundo que posee un sentido o propósito orgánico, es decir, que existe como un todo.
  • La persona no es más que una construcción social y, por lo tanto, adquirirá el sentido que se le ha otorgado por pertenecer a una sociedad de individuos. Habrá nacido para encontrar una profesión, tener descendencia, etc.

El mundo anhela alcanzar un estado de equilibrio, busca la plenitud de la Consciencia en la forma. Ese es su propósito último y para el cual existimos los seres humanos.

La búsqueda de la felicidad más allá de la forma

No se trata de seguir agitando el caos hasta que encuentre un nuevo equilibrio inestable, como pretenden hacer, a distintos niveles, las revoluciones sociales y políticas, las nuevas y mágicas terapias o los secretos de sabiduría del gurú de moda.

Si no somos capaces de ir más allá de la persona y su rol social, y rebelarnos contra eso, entonces nunca descubriremos el sentido y, por tanto, la búsqueda de la felicidad será infructuosa.

Por supuesto, no es una rebelión violenta, si no la apacible destrucción de todas nuestras falsas convicciones.

Finalmente, debemos asumir que no existe solución definitiva en la forma. Por eso debemos ver el mundo con una mirada que lo desnude de toda apariencia, ya sea esta psicológica, ideológica o material.

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